Una sociedad, una institución que no aprenda a mirarse a sí misma, es una sociedad, una institución que se olvida de sus errores y sigue hacia adelante construyendo historia pero sobre las bases de sus propios males.
De esta forma, cuando humanamente no se es capaz de cuestionar nuestra realidad humana, y terminamos enfrentados enemistándonos con el que se esfuerza por hacernos ver con respetos nuestras falencias, terminamos equivocándonos una y varias veces, ya que siempre estamos edificando sobre las bases de los errores que impiden cualificar nuestra historia y eso hace es un daño colectivo irreparable.

Es necesario mirar en el fondo de la conciencia humana, y darnos cuenta de todos nuestros errores, enmendarlos y tratar de avanzar pero sobre trasformaciones suscitadas por una conversión mentalmente justa y vivencialmente sincera de nuestra propia existencia.
No hacerlo nos llevara a vivir siempre de nuestros males humanos.

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